Garantizar una verdadera accesibilidad en el espacio público es una deuda pendiente que nuestra ciudad tiene con miles de peatones, especialmente con aquellos que convivimos con enfermedades crónicas o movilidad reducida. Caminar por Bogotá se ha convertido en una prueba de resistencia donde la falta de infraestructura adecuada limita nuestra autonomía y pone en riesgo constante nuestra integridad física.
Como fundadora de Viviendo con Esclerosis Múltiple, experimento a diario la brecha entre las cifras oficiales sobre el estado de la infraestructura peatonal y la realidad del transeúnte de a pie. Ante la falta de un entorno seguro que garantice nuestro derecho a la movilidad urbana, es fundamental levantar la voz, exigir respuestas de las autoridades competentes y recordar que la inclusión no es un favor, sino una obligación del Estado. Por esta razón, decidí hacer pública la siguiente misiva dirigida directamente a los responsables del desarrollo urbano de Bogotá.
Señores del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU):
Escribo en nombre de cada una de las personas, con algún tipo de discapacidad, que represento a través del proyecto Viviendo con Esclerosis Múltiple en relación al artículo de la revista Semana de julio 2023, de la sección Enfoque, página 6, titulado: Bogotá, Trampa Mortal. Señores IDU, los andenes son trampas mortales para nosotros. En ese texto se dice que el IDU confirma (acá lo escribo de manera textual): “Que arreglar las aceras costaría 1,4 billones de pesos. Además, el 57% de las aceras están en buen estado, el 30% en regular estado y el 12.4% en mal estado”.
Un artículo tan breve que además de faltarle desarrollo periodístico, pues ni siquiera se contra pregunta o amplía, es una ofensa para todos y a cada uno de los ciudadanos que vivimos en Bogotá. donde los andenes son unas trampas mortales.
Como parte de un porcentaje de la población con movilidad impedida y limitada, me siento en el deber de levantar la voz, en nombre de ellos, y decir que estas cifras que presenta el IDU están lejos de la realidad, teniendo en cuenta que hoy no hay un andén en Bogotá en el que uno camine y no tenga al menos una trampa mortal, como la revista Semana misma titula.
El costo real de la falta de accesibilidad en el espacio público
Adicionalmente, estas cifras NO incluyen los costos que cada uno de los impedidos en movilidad como los ciegos o de vista alterada, o la población general, tenemos que pagar al ser víctimas de esas trampas que afectan a todo transeúnte de a pie.
Los accidentes por tropiezos y caídas en las vías públicas a causa de estos andenes que son trampas mortales causan además del incidente, altos costos en los servicios médicos, costos en el cálculo las horas/días de trabajo perdidas, y ni hablar de la calidad de vida y la incalculable sensación de impotencia, impedimento e inseguridad a la hora de salir a caminar por la calle de forma independiente. Creo que esos cálculos deben tenerse en cuenta en función de los costos reales subsidiados con los impuestos que pagamos los ciudadanos para permitirnos el acceso seguro a las vías públicas que mantiene el IDU.
Nuestros funcionarios públicos, alcaldes, han buscado formas de movilizar mejor la población. El Transmilenio de Peñalosa es una gran obra, que dejo de crecer como debería para solucionar el gran problema de transporte en Bogotá, pero no lo arreglo.
¿Y dónde están las apuestas y decisiones para la mejor forma de movilizarse en la ciudad que es caminando?
Es la forma más accesible, barata y saludable de movilizarnos, pero mientras no tengamos caminos que se puedan transitar, vamos a usar otras alternativas, más caras, más engorrosas, y menos buenas para el medio ambiente, pero también, con este estado en el que están los andenes, nos ofrecen formas más seguras y menos dolorosas para llegar donde tenemos que ir y tomar el carro o el transporte masivo como alternativa porque caminar no es seguro es totalmente injusto.
¿Cómo hacer que nuestros gobernantes entiendan que la forma más fácil de solucionar los problemas no es creando barreras sino facilitando las opciones más sencillas? Y partiendo de esta premisa, mejorar lo que ya existe progresivamente, para llegar a fines comunes populares, y no reinventar la rueda.
La comunidad en condición de discapacidad se hace varias preguntas y sería justo una respuesta de los que dirigen la ciudad, en este caso, del director del IDU.
Gracias por su atención,
Victoria,
Viviendo con Esclerosis Múltiple Fundadora.
La urgencia de una infraestructura peatonal accesible y segura
La necesidad de contar con una infraestructura peatonal accesible no es un capricho estético ni una petición secundaria. Para quien enfrenta alteraciones de la marcha, espasticidad o pérdida de equilibrio a causa de la esclerosis múltiple, la acera representa la primera frontera entre la vida activa y el aislamiento. Cuando la gestión del espacio no prioriza la eliminación de barreras físicas, se termina vulnerando el principio de diseño universal y se empuja a la población vulnerable a evitar los desplazamientos a pie.
Es primordial que los entes gubernamentales reconozcan que el mantenimiento de andenes en Bogotá influye directamente en la salud pública y en la economía de los hogares. Un tropezón en una baldosa suelta no solo termina en un hematoma; implica posibles fracturas, cirugías, pérdida de días laborales y una lamentable pérdida de confianza en el propio cuerpo. Para conocer más sobre los programas gubernamentales y las iniciativas vigentes dedicadas a la inclusión, puedes revisar la Información para población con discapacidad.
Participación ciudadana: Nuestra voz en las urnas
No podemos resignarnos a vivir atrapados en casa ni a depender de alternativas costosas cuando caminar debería ser un derecho libre y seguro. Exigir la rehabilitación del espacio público requiere un compromiso constante de visibilización y denuncia, pero también demanda una participación democrática activa e informada.
Decidir quién nos representa en las alcaldías y concejos locales es la herramienta más poderosa para exigir que los recursos públicos se destinen al bienestar del peatón. Como he compartido anteriormente en el blog, Un Voto si cuenta cuando se trata de elegir mandatarios comprometidos con la accesibilidad, la seguridad vial y el derecho a habitar la ciudad con dignidad. Seguiremos vigilantes y levantando la voz hasta que caminar por Bogotá deje de ser una amenaza diaria.



