Un tiempo después de ser diagnosticada con Esclerosis Múltiple, me di cuenta que me estaba tropezando más que antes. Esto es parte de la progresión de la esclerosis, que lentamente va acabando con la mielina de manera lenta, pero segura.
En mi última cita con el neurólogo, hablamos de mis caídas, pues me estaban pasando más a menudo y sucedían sobre todo en espacios estrechos como pasillos.
El doctor dijo casi inmediatamente que se trataba de una afección vestibular, y que requería un tipo de terapia para manejarlo y sobreponer la situación.
El Sistema Vestibular es el GPS de la cabeza. Este sistema se encuentra en tu oído interno y se conecta directamente con el tronco encefálico y el cerebelo. Su trabajo es detectar el movimiento de tu cabeza, la gravedad y la aceleración. Te dice si estás mirando hacia arriba, girando a la izquierda o si vas en un auto que está frenando.
La EM destruye la mielina, que es el aislamiento de los nervios en las vías que conectan el oído interno con el cerebro (especialmente en el tronco del encéfalo). Cuando el cable se “pela”, las señales eléctricas se vuelven más lentas o incluso se bloquean. Este trastorno te puede dar vértigo (sentir que todo da vueltas), mareos constantes, náuseas al mover la cabeza y problemas para fijar la vista en un punto mientras caminas (oscilopsia). Cualquiera de estos o en cualquier combinación.
La propiocepción es tu “sexto sentido, con millones de receptores ubicados en tus músculos, articulaciones y tendones que le dicen al cerebro exactamente dónde están tus brazos y piernas sin necesidad de que los mires. Es gracias a ella que puedes cerrar los ojos y tocarte la punta de la nariz con el dedo. ¿Cómo la afecta la EM la propiocepción? Los mensajes propioceptivos viajan por la médula espinal hasta el cerebro a través de unas vías llamadas columnas dorsales. Si la EM causa lesiones inflamatorias en la médula, estas señales vitales no llegan a tiempo, o llegan distorsionadas. Los síntomas comunes son la sensación de “caminar sobre algodones” o sobre nubes, torpeza al usar las manos, tropezones frecuentes, y la necesidad constante de mirar al suelo para saber dónde estás pisando.
El Triángulo del Equilibrio es la interacción del sentido vestibular, la propiocepción y tu visión. Para que no te caigas al suelo, tu cerebro necesita que tres sistemas estén de acuerdo en todo momento:
1. Tus ojos (La vista): El que ve el horizonte y tus alrededores.
2. El sistema vestibular: Que siente la inclinación de la cabeza.
3. La propiocepción: Que siente la presión del suelo en tus pies y la tensión de tus tobillos.
Estos tres sistemas deben trabajar juntos o no tendemos el balance ni el equilibrio para movernos de una forma fluida y coordinada entre sí, razón por la que podemos afirmar que: La EM sí es la enfermedad de las caídas.



