Empecemos el ejercicio que dejé para el cierre del año pasado en el blog del ciclo de 7 pasos para cerrar el año.
Cuando fuiste diagnosticado, ¿tuviste una cita médica que te informó sobre lo que te estaba sucediendo? ¿Te explicaron, y entendiste? ¿Te medicaron y sabes cómo te puede afectar la medicina?
¿Te dijeron de cambios que deberías hacer para ayudarte a vivir bien con este diagnóstico? Si no es el caso, para eso estoy yo. Te ofrezco una ruta a seguir para que, aún con el diagnóstico, puedas llevar una vida buena y productiva.
Desde que fuiste diagnosticado, ¿cómo te ha afectado la esclerosis? Ha cambiado tu rutina diaria, o tus hábitos y costumbres? En qué forma, y por qué razón?
Desde tu diagnóstico, cómo sientes que está tu salud? Hubo algo específico que marcó la diferencia? ¿De qué forma, y porqué?
No es fácil seguir con tu vida sin ser afectado y que no influya de alguna manera tu forma de pensar o actuar; y ni hablar de como atañe esto a tu entorno social, familiar, o laboral. Los sentimientos de cada uno pueden ser muy diferentes, pero son la esencia de lo que nos, por decir coloquialmente, “altera el caminado”.
Sí, porque dependiendo de estos sentimientos profundos es que encaramos a la vida con mayor o menor efectividad. Y de ahí parte el cómo seguimos nuestras vidas. Nos cambia la forma de ver el mundo, y así también la forma de relacionarnos con él.
Se nos hace más amenazante , más hostil, y menos nos acomodamos; pero estas percepciones también se pueden manejar, dependiendo de lo real y profundas que estén arraigadas.
Lo cierto es que se convierte en una coyuntura entre el antes y después del diagnóstico de EM. Y también depende enteramente de nosotros. ¿Qué estamos dispuestos a alterar, por muy mínimo que sea. Y qué queremos que no cambie, con el diferencial de qué estamos e dispuestos a ceder?
La vida con EM se vuelve una pista de obstáculos o un camino tranquilo y placentero, que nos fuerza a escoger qué camino queremos seguir, y qué estamos dispuestos a sacrificar. Y nos fuerza a cuestionarnos quién somos y quién queremos ser.
La esclerosis no siempre es lo que pensamos, ni nos afecta como lo ideamos. Muchas veces asalta de la nada, y nos sorprende lo rápido que cambia, y que nos puede cambiar. Pero cada uno puede elegir como enfrentar esta nueva realidad, que cambia y nos cambia de forma lenta pero segura.
Pero no estas solo, te puedes rodear de gente que entienda tu realidad. Pero si la quieres negar y hasta tomar el camino del odio, este camino, aunque más difícil, es literalmente pegarte contra las paredes. No lo recomiendo.
Sugiero ser honesto contigo mismo y los demás, se te facilita la vida, y la gente te sorprende. Pero mejor sorpréndete tu solo, de todos los logros que puedes alcanzar hacia el camino del bienestar. Por esto te invito a participar de mis sesiones de coaching en las que te acompañaré para que avances en este camino.
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