Hola. La semana pasada me caí y me partí el brazo, una experiencia dolorosa que me recordó lo crucial que es la prevención de caídas en esclerosis múltiple. Lo cuento para evidenciar ciertas cosas que la condición nos puede hacer a todos. Me caí porque perdí el balance, una situación muy común cuando uno padece esta enfermedad y que nos puede pasar en cualquier momento de la marcha diaria.
También nos podemos caer porque se nos cae la punta del pie, lo que clínicamente se conoce como pie caído o “drop foot”, y se da porque las conexiones neuronales hacia la pierna se interrumpen. Esto es netamente el efecto de las cicatrices y lesiones que nos dejan los brotes o episodios de la enfermedad. Para comprender mejor cómo se originan estas alteraciones en la marcha y el equilibrio, puedes consultar más información sobre los problemas para caminar por esclerosis múltiple.
El impacto de los tratamientos y el sedentarismo en nuestros huesos
Otra razón por la cual mi brazo o mis huesos terminaron tan débiles radica en la cantidad de fármacos que tuve que usar desde niña, los cuales no dejaron que se consolidara el crecimiento óseo, culminando en una osteoporosis muy seria. La cantidad de medicinas que usamos, especialmente en los ciclos de corticoides para frenar las recaídas, nos pueden afectar de diferentes formas con el tiempo.
Asimismo, nos afecta el estar sedentarios o no practicar actividades físicas constantes. Incorporar ejercicios que desafíen nuestra coordinación y tono muscular es una excelente estrategia de prevención. Por ejemplo, una clase de rumba o de salsa nos ayuda a fortalecer los huesos, mantener la masa muscular y entrenar la propiocepción y el equilibrio corporal. Por eso, nuestra alimentación y prácticas cotidianas son tan importantes.
Osteoporosis y osteopenia: Enfermedades silenciosas
La osteoporosis es una condición que disminuye la densidad ósea, haciendo los huesos más porosos y, por ende, más frágiles y menos resistentes a los golpes. Es una de esas afecciones silenciosas que nos puede acompañar sin que lo sepamos hasta que nos hacemos una densitometría ósea.
Hacerte este examen es un proceso sencillo y no duele nada: requiere una máquina especializada y un experto para interpretarla, pero normalmente tu médico de cabecera lo puede gestionar fácilmente. Pregúntale a tu especialista si requieres una valoración de tu salud ósea.
Alternativas médicas y manejo de la densidad ósea
La osteopenia o la osteoporosis se pueden abordar de diferentes formas. Existen diversos tratamientos que los médicos prescriben según el nivel de pérdida ósea y la facilidad de acceso a ellos. Las medicinas suelen clasificarse entre alendronatos (píldoras semanales), risedronatos o ibandronatos (en opciones mensuales o infusiones).
Cada caso es único; por eso debes averiguar con tu médico cuál es la mejor alternativa según los demás medicamentos que tomas. La osteoporosis se puede manejar, mejorar e incluso revertir en etapas tempranas si tomamos medidas a tiempo.
Hábitos, nutrición y cuidado integral para evitar tropezones
Debemos mantenernos bien en todos los aspectos de nuestra vida: cuidar la mente, la parte física y la nutrición. No se trata de una dieta para bajar de peso, sino de comer para mantenernos fuertes. Como siempre he dicho: somos lo que comemos, y debemos priorizar alimentos naturales no ultraprocesados.
Para cuidar la estructura de nuestros huesos, es fundamental exponernos al sol durante unos 15 minutos diarios y asegurar el aporte de micronutrientes clave como calcio y magnesio. Además, es indispensable mantener niveles óptimos de Vitamina D a través de la suplementación indicada y de la alimentación, consumiendo pescados grasos ricos en omega 3, verduras de hoja verde e ingredientes variados.
Movimiento seguro y prevención constante
Acompañar la nutrición con ejercicio seguro es la clave para la prevención de caídas en esclerosis múltiple. Es aconsejable realizar actividades que impliquen soportar nuestro propio peso corporal, como caminar o trotar suavemente, siempre asegurándonos de hacerlo sobre superficies niveladas, parejas y evitando escalones demasiado altos.
Seamos más precavidos en nuestro entorno diario para que no nos pase como a mí, que por una caída “boba” me partí el brazo, me tuvieron que operar y he visto estrellas del dolor (¡y sigo viendo estrellas del dolor!). Cuidar nuestros pasos, consultar periódicamente con el médico y alimentarnos bien es el mejor camino para protegernos y seguir adelante con firmeza. ¡Aaauuuch!



